Y más sobre las garantías constitucionales

viernes, noviembre 27, 2009

“La experiencia acumulada por más de tres años de justicia constitucional ha venido a mostrar que… [el] recurso previo de inconstitucionalidad se ha configurado como un factor distorsionador de la pureza del sistema de relación de los poderes constitucionales del Estado, con consecuencias inesperadas y metaconstitucionales en la última fase de procedimiento de formación de la Ley (...) El Tribunal Constitucional, por su parte, órgano jurisdiccional y, por tanto, alejado de los avatares políticos de la práctica parlamentaria, se ve lanzado a una función que no responde al sistema de relación de poderes que la Constitución establece…”

Mendaces justificaciones contenidas en el Preámbulo de la Ley Orgánica 4/1985 de 7 de junio, que acabó con el recurso previo de inconstitucionalidad. Obra del acomodado predecesor socialista del hacedor del entuerto estatutario. La responsabilidad compartida y tanto monta González como Zapatero, por más que muchos ahora añoren a aquél por aquello de que su pragmatismo internacional al menos nos evitaba ridículos monumentales.

Y en cuanto a los dislates mayúsculos que se oyen por Barcelona como el de un conseller de ERC que por pudor no cabe mentar, que afirma que el Tribunal Constitucional es inconstitucional, para añadir a reglón seguido que hay que volver a 1977 y plantear el pacto entre España y (su idea de) Cataluña, ¿qué decir? que rebela lo que subyace al órdago planteado al Estado y que quien juega con fuego se quema.

Si otros estatutos, en una huida hacia adelante escandalosa amparada en el muy hispánico "yo tanto como tú", han recogido cuestiones similares al catalán y no han sido recurridos, nada cabe achacar al Tribunal Constitucional, que funciona por virtud del principio de "justicia rogada", esto es, si no se plantea la cuestión, no puede conocer de ella. Porque, además, trasciende a todo ello una cuestión extrajurídica, intangible y elemental: la lealtad al sistema legal vigente. De ahí las quemaduras del que juega con radicales extremistas más avispados que el que creía dominarlos por exhibir beatíficas sonrisas y salir al balcón del Palau de la Generalitat haciendo brindis al sol, y cuyas mentiras a todos los que con él tratan finalmente le convierten en rehén de todos ellos, claro que tirando con pólvora del rey.

Triste historia, y que fácil hubiera sido quitar la munición de los mosquetes de los agitadores.


Insostenible

Prensa internacional. Y no hablan, hoy, del avispero político y la estructura territorial, o de las cosas de comer.


Los responsables.

Adeu Catalunya

jueves, noviembre 26, 2009


Així que tots els periòdics catalans donen suport el text de l'Estatut aprovat per les Corts Espanyoles i en referend per una majoria de l'ínfima porció de l'electorat que va anar a votar. Està bé. Però faré vàries consideracions

1. Assumeixen genèricament que representen a tots els catalans.

2. La seva unanimitat revela l'origen unívoc de les subvencions que reben.

3. La pressió sobre els tribunals no és pròpia d'una societat que es proclama a tota hora democràtica.

4. Donen per liquidat al Tribunal Constitucional, segurament perquè el de Garanties ja ha estat constituït a Barcelona, gràcies al polèmic Estatut.

5. Reflecteixen perfectament la complacencia de la societat nacionalista, que com de costum pren la part pel tot, a la vista de la passivitat de l'electorat no nacionalista que amb la seva inacció ha quedat en las seves mans.

6. Fa temps que a una majoria d'espanyols Catalunya els ha deixat d'interessar si no és per a respondre visceralment a les provocacions nacionalistes perfectament orquestrades per a fomentar el desencontre. Han tingut èxit.

7. Com ni aquest govern vol, ni els anteriors van saber, resoldre el problema, és necessària la separació, sense rancors i sense mentides, simplement perquè les comunitats polítiques no són immutables, sempre que una majoria, encara que sigui mínima, ho vulgui. El millor que podria fer qualsevol govern d'Espanya seria prendre la iniciativa i si es consuma la divisió posar-se a treballar sense que les qüestions territorials segueixin llastrant el futur per més temps.

8. Ha estat en qualsevol cas una estratègia suïcida per als socialistes, que perdran un electorat amb el qual guanyen les eleccions generals i del que ja no disposaran. Per la meva banda desitjaré el millor als catalans, i encara que jo conservaré la nacionalitat espanyola, espero ser ben rebut en la meva terra d'origen.

9. Els catalans ho tindran complicat amb la classe política que els ha de tutelar. Quant a l'espanyola, són aquests successos extremats els quals faran necessària una neteja d'inútils. Mentre Catalunya s'acomodarà al presumpte èxit deixant que tot segueixi igual, per a Espanya serà el revulsiu necessari per a un futur que ara es presenta de color molt fosc.

Rugby del siglo XX


Este año hemos tenido debates intensos a cuento de trampas y mentiras, de comportamientos indebidos y de burlas al espríritu y al reglamento del rugby. El Otoño y las tradicionales giras de los del Hemisferio Sur han acallado el eco de esas villanías. Y sin embargo, en otro tiempo, en otro siglo, también las hubo. Las de los que anteponían, sordos a la realidad circundante o indiferentes a ella, según cada cual, la simple práctica del rugby, y su provecho particular, a intereses más altos e incluso órdenes ejecutivas de sus gobiernos.

He escrito detalladamente sobre el apartheid y el rugby con ocasión de algunas giras de los British Lions por Sudáfrica, o con motivo de la glosa de un personaje cabal como Nelson Mandela, he citado aquí y allá casos particulares de gentes dignas como el galés John Taylor, que batalló contra la opresión, que desconocía hasta que viajó al Veldt y la vió, o el inglés Steve Bainbrigde, que sí sabía de ella y no quiso unirse a los Lions cuando fue llamado, porque su conciencia se lo impedía. Pero no es muy conocida por nuestras latitudes la historia de la gira prohibida de los Cavaliers a la tierra de los Springboks.

En 1985 la NZRFU había cancelado su prevista gira por Sudáfrica, al albur de la presión sostenida que ya sufría el régimen del Partido Nacional de Pieter Wilhelm Botha, Die Groot Krokodil, el último gran adalid del segregacionismo, antecesor de Frederik De Klerk, el inopinado aliado de Mandela en la reforma insólita que llevó a la Copa del Mundo de 1995, permítanme la sinécdoque. Sin embargo los All Blacks nominados para la gira decidieron que no iban a pasar por las decisiones de su federación ni por las recomendaciones de su Gobierno, que su voluntad de jugar estaba por encima de aquellas nimiedades y por supuesto más allá del juicio de la Historia. Que el rugby, su rugby, era más importante. Así que 28 de los 30 seleccionados decidieron viajar por su cuenta y riesgo a Sudáfrica. John Kirwan, que se había marchado a jugar a Italia (a cambio de buenas liras) y David Kirk, que luego sería capitán del equipo campeón del Mundo en 1987, por razones éticas, no fueron de la partida. Los demás, todos, invitados por el factótum del rugby de aquel país, Dr. Danny Craven, y en un plantel en el que figuraban Andy Froggie Dalton, Murray Mexted, Jock Hobbs, Mark Shaw, David Loveridge, Craig Green, Steve Pokere, Frank Shelford, los hermanos Whetton o Andy Haden. Gira dirigida por el segunda línea Andy the pinetree Haden y que terminó con tres partidos a favor de los Springboks y uno para los Cavaliers (ocho a uno a favor de los turistas en los partidos de los miércoles) y sanciones más bien leves: dos partidos para cada Cavalier, pero que de hecho finalmente apartarían para siempre a Haden, Loveridge, Mexted y Dalton de la selección y abriría las puertas de la misma y la gloria de una gran época All Black a sus sucesores, que durante unos meses fueron conocidos como los Baby Blacks, entre los que se encontraban el mismo Kirk, Fiztpatrick, Loe, Grant Fox o el croata maorí Frano Botica, sin olvidar a los mismísimos Wayne Shelford y Steve McDowell o los gemelos Whetton, que sí viajaron pero con quienes, para mayor gloria del rugby neozelandés, se siguió contando, una vez cumplida su pena, entre los más destacados, y después de promesas de buen comportamiento y comités en los que declararon que no valoraron adecuadamente las implicaciones de su conducta. Ya saben, un poco de retórica.

La gira no tuvo mayor trascendencia: se la llevaron los Springboks, ha quedado dicho, y si tiene algún interés es por ver a algunos grandes jugadores de los que no pudimos disfrutar en Europa más que en aquel partido de conmemoración de la fundación de la entonces International Football Rugby Board, como Daniel Matthew Gerber, Karel Johann Du Plessis, Naas Botha o el inmensamente orondo bibliotecario Flippie Van der Merwe, rugbistas de clase mundial eclipsados por un torbellino político que les impidió brillar a la altura que merecían.

Para muestra un resumen de aquellos partidos.


Contrastes


Esto es dignidad. Contención, compostura y dignidad, al modo romano. Virtud personal y buena educación, en los momentos más difíciles.

"...it was the memories of his widow, Christina, that moved the most. Schmid, who died as he tried to make safe a bomb in Afghanistan last month, was a "warrior" husband, and a wonderful father to his stepson Laird, she said.

Wearing his medals, Mrs Schmid said her husband was a protector rather than a destroyer of life and urged "peacemakers" to work as hard as he did to preserve life. She suggested that soldiers involved in the Afghan conflict were plagued with self-doubt, and revealed that her husband had gone through dark times. She argued that civilians needed to do more to get behind the troops even if they disagreed with the war.

Mrs Schmid said veterans were not as well looked after as they should be. She urged the government never to forget service personnel and said simply that too many were dying."


Esto es lo que pasa en el reino de Taifas.



Cambiar la Historia y otras necedades

miércoles, noviembre 25, 2009


Se anuncia una iniciativa del grupo que apoya al sátrapa leonés para reparar la presunta tropelía que se cometió en 1609 con los moriscos de los reinos de España. Aclaro que califico al primer ministro como tal en detrimento de los gobernadores de las provincias del imperio persa y porque el sujeto maneja los asuntos públicos con el mismo interés por los españoles que aquéllos por sus esclavos. Para que conste.

Pues bien, que la ocasión merezca esa iniciativa sería risible si no resultara patético. Seguramente no hay asuntos de más enjundia de que ocuparse. Pero es que además temo la avalancha de lugares comunes y pamplinas políticamente correctas al uso. Ya saben: odio por lo propio, mea culpa, alianza de civilizaciones y demás monsergas para público subvencionado. A lo mejor algún parlamentario más leído que la media se atreve a recordar lo de la rebelión de las Alpujarras o la quinta columna de muslimes (el término resulta tan anacrónico como la iniciativa anunciada por el PSOE) de que se servían los piratas berberiscos para saquear los reinos de Mallorca y Valencia. Lo más probable es que la Vicepresidenta, pongo por caso, defienda una rendición retroactiva y decidan, por apaciguar, abrir al culto agareno catedrales, concatedrales, basílicas y ermitas donde hace mil años hubiera habido algún resto muslim, aunque éstos se asentaran sobre ruinas visigodas o romanas, añado.

Item más. Leo con la poca sorpresa que ya cabe en esta "república de hombre encantados", que un singular escritor, por demás prosista entretenido y muy alabado por su análisis del 23-F y del que he leído alguna de sus novelitas como aquella de "Soldados de Salamina", manifiesta terribles temores cuando "ley y democracia entran en conflicto" y niega legitimidad al Tribunal Constitucional para resolver sobre el recurso pendiente. Ni el oráculo de Delfos fue más categórico. Claro que los servidores de Apolo en las montañas de la Fócida no pertenecían al lobby de consentidos y subvencionados por la izquierda hispánica. Eso que se perdían, puesto que hubieran vivido mucho mejor que aislados en el monte Parnaso, ya que me permito dudar de la versión que de los mismos hacía la cómica película "300". Me pierdo en digresiones, así que volvamos al Tribunal Constitucional y al novelista, de quien no dudo de su interés ni por la ley ni por la democracia, pero al que el talento artístico seguramente nubla su comprensión de los engranajes constitucionales que amparan tanto la existencia y competencias de ese tribunal, como de la justa definición de la democracia, salvo que se adscriba a la roma y simplista tendencia a considerar justo lo que decide la mayoría, o en este caso, el voto de una porción del electorado, bien reducida por cierto, por encima de la coherencia constitucional de una ley parida en mala hora y por intereses particulares del sátrapa del que hablábamos.

No entro ahora en la oportunidad o no de reformar el Estatuto de Cataluña, ley orgánica del Estado que es. Ni tampoco en su contenido, sino en la falacia extendida que recoge el escritor en su opinión y que viene a afirmar que lo que aprobó el pueblo de Cataluña no lo puede modificar un tribunal (y menos si está en Madrid, parece añadirse entre gestos de complicidad). Que todo esto, que va a ser la más grave crisis de Estado que va a afrontar España desde la Transición, se hubiera podido evitar si el muñidor de todos estos lodos ni hubiera suprimido en 1985 el recurso previo de inconstitucionalidad, es evidente. Pero jugamos con las leyes que tenemos y estas determinan que si el Tribunal que garantiza la adecuación de las leyes a la Ley Fundamental, resuelve que alguna norma, en todo o en parte, es inconstitucional, ha de pasarse por ello, porque el propio Título IX de la Constitución lo determina y porque así resulta de la propia ley orgánica que lo desarrolla, a saber, la LO 2/1979. Lo que subyace a toda esta desafortunada polémica es que el juego de intereses espurios de unos y otros ha llevado a un cambalache en que unos han querido satisfacer a sus aliados socialistas del PSC y otros como ERC, aliados circunstanciales de éstos, han querido hacer una reforma constitucional por las bravas, por temor a las consecuencias que se derivan del sistema previsto por la Constitución, bien complejo y garantista, contemplado en el Título X del texto de la primera norma, o acaso han pretendido, y conseguido, llevar a la partitocracia española contra las cuerdas, aunque con prevenciones, ahora que viven tan bien, porque temen que luego lleguen los nacionalistas de rancio abolengo y abono al Liceu y les arrebaten una poltrona que éstos consideran suya por derecho de nacimiento.

Como dijo Marcelo en el Acto 1º de la Escena 4ª de Hamlet: Something is rotten in the state of Denmark...


Nicola Matteis

Nicola Matteis, el Napolitano (c. 1650), afincado en Londres desde su primera juventud, compositor casi desconocido, muerto alrededor de 1720, del que se dijo que era un acróbata del violín, lo que pueden atisbar en las suites y sonatas que componen sus Aires para Violín, piezas que presuntamente arrumban el modo francés de tocar el instrumento.

Su obra más conocida es la que aquí les dejo (Diverse bizzarie sopra la vecchia sarabanda), aunque también merece la pena su Concierto para 3 trompetas, pero solamente para los fanáticos del Barroco. Alguien apuntó sus coincidencias con Händel, con quien comparte afición por la capital del Támesis, aunque cincuenta años antes.

¿Excelencia?

martes, noviembre 24, 2009

Acabo de sostener un diálogo de esos que no me placen demasiado: todos estábamos de acuerdo. Hablábamos de la excelencia y de la calidad de la enseñanza pública. De la huida de los progenitores con cierta capacidad adquisitiva, como regla general, a la concertada, independientemente del carácter religioso de ésta. Mencionábamos el antiguo orgullo de la República Francesa, su escuela pública, y el deterioro de la misma; se citaba el desconcierto de los rigurosos alemanes con la suya, degradada también en según que ámbitos. Predicábamos la necesidad de una enseñanza pública de calidad, sin cuotas, con una primera división para los mejores, en el que los únicos criterios discriminatorios sean el mérito, el esfuerzo y los resultados. Sí, los resultados: sólo los mejores acceden y se quedan. Que funcione después la emulación, aunque sea por insana envidia. Referíamos el ejemplo de la Comunidad de Madrid con el programa de colegios bilingües español-inglés y el efecto multiplicador: el éxito que se atisba ha llevado a colegios públicos a solicitar su inclusión en el programa y a muchos concertados a imitarlo. Nos preguntábamos por el suicidio de una comunidad política que ha jugado cainítamente durante tanto tiempo con el único legado del que no pueden ser desposeídos sus sucesores: educación, instrucción, cultura. Y hemos recordado a la clase política y lo hemos comprendido: si ocupan el espacio público es por el perverso efecto de selección inversa que padecemos en España, por virtud del cual los mejores huyen de la cosa pública, alguna vez lo he comentado. Así que no cabe esperar la búsqueda de la excelencia, que es incompatible con el acomodo de una clase que fragmenta y manipula para su mejor provecho. Individuos críticos, formados e independientes quedan naturalmente extramuros de la ciudadela hermética diseñada por los herederos del espíritu de Romero Robledo, frente al que tienen la inmensa ventaja de moverse como pez en el agua en la huera civilización de la imagen. Son sólo fachada, a la izquierda,




y a la derecha,



sólo por recordarlo.

Formas II

viernes, noviembre 20, 2009

Para no ser la mía la jurisdicción penal, últimamente me prodigo demasiado por allí. Compromisos otra vez. Ayer un simple juicio de faltas, aunque pesaba la duda de una suspensión que había de producirse porque se había calificado mal, como así resultó, pero no por pericia de la fiscal, literalmente un papagayo formulador de acusaciones pregrabadas en sus gastadas circunvoluciones, sino de la acusación particular. Lo que hace pensar una vez más en el destino desgraciado de los confiscatorios impuestos, de los que una parte sostienen la economía de la inútil que representó al Ministerio Público.

Sin embargo no es ese el asunto sobre el que llamo la atención. Preparaba al acusado y a dos testigos antes de la vista sobre las respuestas que habían de dar a las preguntas de las partes, cuando advertí, sin ninguna sorpresa, que tanto el sufrido progenitor del acusado (y por tanto el destinatario de mi minuta) como yo permanecíamos de pie mientras los tres incalificables (y no tengan por peyorativa la alusión, ya que si a un tipo en la cuarentena se le llama joven, a los de la veintena ya no sabe uno si calificarlos de párvulos) estaban cómodamente repantingados en esas sillas de plástico tan habituales en oficinas públicas. Las criaturas me miraban con aire condescendiente cuando interrumpí mi perorata, dejándola en suspenso en mitad de una frase, lo que aumentó el interés de los tres y del meritado padre. Apenas tres segundos, los suficientes para sorprenderles con una reprimenda que les proyectó como un resorte a la posición de firmes cuando les hice ver, fingiendo indignación, el inadecuado ángulo de visión que unos y otros presentábamos al mirarnos a la cara.

La jeta de los tres, de consuno, se mudó en una mueca de sorpresa y contricción, que al fin son buenos chicos, aunque quizá me condicione ser el abogado defensor de uno de ellos, no lo niego, y que la transformación de la causa en "diligencias previas" me va a reportar unos emolumentos más acordes con la calidad de mi defensa. Pero lo que trasciende a la anécdota es la absoluta falta de registros del trío a la hora de enfrentarse a una situación fuera de los habitual y que evidentemente les habría de hacer cautelosos, prudentes y atentos en un entorno desconocido. A mí me sirve la treta para activar el estado de alerta de aquellos que necesito atentos y de paso para dar un lección acelerada de modales en estrados, donde a poco que se comporten como suelen, han de recibir una soberana bronca.

Lo triste es que el padre reconoció que nunca le había explicado nada semejante a su hijo. Hago notar que el estimado destinatario de mi factura posee el grado universitario de doctor.